Hatch/Sedan: ¿un mismo nombre o dos?

La política cuando una auto tiene dos carrocerías no es siempre uniforme, ni siquiera en la misma marca. Veamos ejemplos que se dieron en la Argentina.

Mientras que en Europa no es tan común ofrecer sedanes en los segmentos chico y mediano, en Estados Unidos generalmente ocurrió lo contrario. Por suerte, nosotros hemos disfrutado en muchísimas ocasiones el poder elegir entre ambas carrocerías.

Ahora bien, la política para ponerles nombre ha sido muy particular en cada marca. Están las que optan por un nombre único, las que lo hacen siempre por dos o, en muchos casos, se da que esto no tiene patrón alguno.

Veamos algunos ejemplos de lo que ha sucedido con los segmentos B y C a lo largo de la historia en la Argentina cuando los modelos son prácticamente el mismo (no contamos a los 208/301, Agile/Cobalt, Gol/Polo o March/Versa, por ejemplo).


Ford
es una de las que ha sido consecuente con una misma política. Y es que siempre ha denominado a su modelo, independientemente de la carrocería, con un único nombre. Son ejemplos los Escort, Fiesta, Focus y Ka. A lo sumo, las versiones sedán fueron bautizadas con complementos como Max (en el Fiesta) y simplemente + (en el Ka).

Hay varias más con esta política, aunque con muy pocos ejemplos a lo largo del tiempo, como Citroën, en la época en que el C4 ofrecía las dos siluetas.

Las orientales también se anotan: Honda alguna vez con el Civic (algo que se repite a nivel mundial), Kia con los Rio y Cerato, Nissan con el Tiida y Toyota con el Etios, algo que continuará en el Yaris.

Entre las que nombran distinto el mejor ejemplo es Fiat. Si bien a nivel mundial ahora optó por nombrar Tipo a toda su familia de medianos, tiene todos ejemplos de doble denominación: Uno/Duna, Tipo/Tempra, Palio/Siena, Brava/Marea, Punto/Linea y Argo/Cronos.


Con Volkswagen sucede lo mismo. El Polo se ha llamado igual en otros mercados, pero acá no hubo hatch del nacional (Polo Classic) ni del indio que se vendió hasta hace poco. Y el resto de los ejemplos son con doble nombre: Gol/Gacel-Senda, Golf/Bora, Golf/Vento, Gol/Voyage y Polo/Virtus.


Pero también hay marcas que no tienen un patrón determinado. Chevrolet era de utilizar una sola denominación, algo que pasó en los Corsa, Astra, Corsa II, Classic, Vectra, Sonic y Cruze. Pero el Prisma fue el sedán primero del Celta y luego del Onix.


Peugeot
lo mismo. Vivió muchos años con las parejas de 306, 307 y 207 Compact, pero últimamente se decantó por nombrar 308 al hacth y 408 al sedán.

Hyundai tiene menos ejemplos, pero mientras el Grand i10 tenía las dos siluetas, en los medianos la fórmula fue i30/Elantra.


Quizá la marca que más alterna es Renault. Su primer pareja fue la de los 9 y 11, pero luego el 19 aglutinó a ambas carrocerías (con el recordado Chamade). Lo mismo se dio cuando dejó los números: Mégane y Clio sirvieron para nombrar a las dos, pero luego el sedán chico pasó a ser Symbol, el mediano Fluence y en el medio aparecieron los Sandero y Logan.

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